Durante el parón ligero que se da por estas fechas, los que vivimos el fútbol de una manera especial tenemos pocas cosas que llevarnos a la boca. Aunque siempre hay algo: despedirse de Unai Alba en su primer entrenamiento como profesional, el partido de la selección de Euskadi… poco más.

Así que poniéndonos nostálgicos, hemos desempolvado el viejo baúl echando la vista atrás. Estamos ya en esa edad que permite hacer estas cosas. Y es que son muchos años con la pasión por el Baraka metida en los huesos. El primer recuerdo que nos viene a la cabeza es pasando de críos con el aita de la mano, el segundo se ha quedado para siempre debajo del banderón de la Peña Peñarol y el tercero, ya con granos en la cara es la creación del COLECTIVO GUALDINEGRO.

Visto con cierta distancia creemos que nuestra mayor aportación a este club fué nuestra total identificación con un equipo de pueblo, perdón de anteiglesia, como primer equipo. “Sólo Baraka” precisamente eso viene a decir; ni Athletic, ni Barca ni Madrid. Sólo Baraka.

Me acuerdo perfectamente la vergüenza que daba en esos años enfundarte la camiseta del Baraka y pasear por el pueblo. No había ni bufandas, ni gorros… nos los tenían que hacer Juli, siempre Juli. La gente se buscaba colores gualdinegros en bufandas de equipos europeos. No había mucha comprensión en ciertos sectores del club para con esos chavales que querían llevar su pasión por el Baraka un poco más allá, gritar, animar como locos huyendo de las tardes grises del viejo Lasesarre. Llegaron los play-offs, los tifos los grandes viajes. Dimos un final muy digno al mítico campo fabril. Fueron años de bengalas, cartulinas, alaveses y nitrato; años de infructuosas peleas, ahora felizmente olvidadas con D. Daniel.

Lasesarre fue derruido y vuelta a empezar como peña en San Vicente, buenos años del Baraka con play-offs, pero sin tiempo suficiente para hacer nuestra la grada de la ciudad deportiva, la querida “Ciu”, como lo hicimos con el mítico fondo de la Kabila, nos instalamos en el nuevo campo.

Aquí es donde estamos y desde aquí mismo empieza una nueva historia. El Baraka en este campo, Lasesarre berria, empieza a sentirse a gusto y el colectivo en la grada sur tiene su sitio, como lo tienes tú, por cierto. Somos los mismos que cuando empezamos, seguimos estando completamente locos, pero 16 años más gualdinegros.

Y es que, aunque todavía se nos hace grande la grada, la vamos haciendo nuestra. Entre las ganas que tenemos de jugar un play-off y las posibilidades que ofrece la sur esto promete. Esto es lo que más nos gusta del fútbol, el Baraka. Sabemos lo que es un 4-4-2, un 3-4-3, o un 5-4-1, pero eso nos los reservamos para las tertulias después de la partida en el bar. Al campo vamos a pasarlo bien, animar al Baraka y punto. Somos hinchas, sólo eso. Para nosotros un tipo que se viste la zamarra gualdinegra y lo da todo por ella es un amigo y por ello nunca silbaremos en el campo, porque no entendemos el fútbol así. Sabemos quienes somos. Si ganamos fiesta y si perdemos orgullosos de haber luchado.

De aquí a final de temporada vamos a sufrir pero estamos con Rocky y el equipo a muerte. Tenemos ilusión. Me pongo a imaginar: play-off, la sur llena, sale el Baraka, tifo espectacular, el colectivo tirando de la gente y todo el campo con sus camisetas y con las bufandas al viento gritando BARAKA! BARAKA!

Y es que creo que hay sueños mucho más difíciles de cumplir. Desde el Colectivo Gualdinegro deseamos un gran año para todos los hinchas del Baraka.

Fdo. Taffy en nombre del Colectivo Gualdinegro.