Algo no funcionaba, de éso no cabe la menor duda y se ha optado por el camino más fácil, el de costumbre. Se cambia de entrenador y se espera a que las piezas se muevan mejor que antes.

Como en el ajedrez, todos con las mismas armas, pero cada uno moviéndolas a su manera. Íñigo Lizeranzu va a contar con los mismos jugadores que Iñaki Zurimendi, pero ya hemos podido comprobar este miércoles que van cambiar algunas cosas. No es lo mismo una banda con Alex de lateral y Joseba Iglesias en el centro del campo que una banda con Joseba Iglesias de lateral y Alex en el centro, por poner un ejemplo. Los mismos, pero de diferente manera. Con los mismos hombres se pueden hacer varias combinaciones, y de acertar se trata.

Iñaki no acertó en casi dos años, salvo en contadas ocasiones. Íñigo tendrá menos tiempo y más premura, porque la cosa se acaba y pintan bastos en el club gualdinegro.

La verdad, no creo que los jugadores del Barakaldo sean tan “malos” como indica la clasificación… o eso quiero creer al menos. Quiero pensar que no se ha podido, o no se ha sabido sacar mayor provecho de ellos, porque no se me va a olvidar ni la segunda parte del Oviedo ni el partido enterito ante el Burgos.

De momento nos viene el Real Unión. Quintos, como el Baraka, sólo que por la parte de arriba. Ellos peleando por entrar y nosotros por salir. En la ida no nos fue nada bien. Llevan once jornadas sin perder, tienen el “play off” a tres puntos y seguramente vendrán a Barakaldo pensando que es plaza asequible.

La nuestra es otra pelea. Hay que cambiar de imágen, hay que cambiar muchas cosas. Me da la sensación de que hay demasiada gente que piensa que el Baraka no puede descender, pero la realidad dice que estamos en una cuerda floja sobre la cual debemos mantener el equilibrio ocho jornadas más.

Junto con el nuevo entrenador ha llegado una leve dosis de tranquilidad, pero que puede insuflar una gran dosis de esperanza para dejar atrás los fantasmas que hoy por hoy deambulan por Lasesarre, un Lasesarre en el que no podemos dejarnos ni un solo punto más.

Llevamos cinco jornadas sin ganar y es hora de sumar tres puntos y de paso comenzar a hacer de nuestro campo un fortín para los cuatro encuentros que nos quedan. Éso nos salvaría seguro… y a pensar en el año que viene.

Los que no van a fallar son los 1.500 de siempre… más los acompañantes. Los diferentes “Reinos de Taifas” tendrán que dejar a un lado sus rencillas y convertirse de verdad en el llamado jugador número 12, que, como decía Gila, “no mata, pero asusta”.

El horario de verano nos deja incluso más tiempo para “concentrarnos” para el partido, cada uno a su manera, pero a las seis de la tarde toca cambiar el “chip”.

Algo me dice que esta vez vamos a ser doce contra once…