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Frenazo
- Publicado 24 Mar 09

Serio correctivo el sufrido por el Barakaldo ante el Celta B, eran tres puntos vitales que hubiesen supuesto ocupar plaza de play off. La primera parte fue horrorosa por parte de ambos equipos, el Barakaldo trataba de dominar pero los gallegos estaban bien posicionados y buscaban salir a la contra. No se dieron situaciones de gol en ninguna de las dos porterías y las defensas se imponían. Empezábamos el juego desde atrás con balones largos, pero con muy poca presencia de nuestro centro del campo, eso provocaba que el Celta no sufriese y jugase cómodo en su parcela.
Con un fútbol tan previsible y rudimentario y con un árbitro tan desquiciante, empecé a pensar que no era nuestra tarde. Todo parecía indicar que la primera parte acabaría sin movimiento en el marcador, pero llegó el penalti en la prolongación, en un centro desde la izquierda que da en la mano de Cerro y que el árbitro no duda en pitar. Iago lo transformó en el 0-1.
Quedaba por ver cuál sería la reacción de los nuestros tras el descanso, pero no tardamos mucho en saber la respuesta. A los cuatro minutos de la reanudación, un fallo en defensa provoca una contra celeste que finalizó con el 0-2. El Barakaldo le ponía ganas pero no era suficiente para inquietar al Celta B, no podíamos superar a la defensa viguesa. No teníamos claridad de ideas, los nervios atenazaban a nuestros jugadores. Bolo pudo recortar distancias, pero su disparo se fue fuera. El Celta seguía a lo suyo, no dejaba espacios y esperó paciente para poder incrementar la cuenta goleadora. Pudieron hacerlo en una buena combinación que Iago, solo ante José Carlos, mandó a las gradas. Esta jugada fue el preludio del segundo penalti, un derribo de José Carlos a Oriol que este mismo jugador convirtió en el 0-3. El Barakaldo sacó el orgullo y apeló a la heroica, pero aunque Eizagirre lo intentó de lejos, no hubo fortuna. En los minutos de la basura, el Celta lograba el 0-4.
A mi entender, el Barakaldo jugó ante el Celta el peor partido de toda la temporada, no tanto por el resultado, sino por la pobre imagen ofrecida. Esta vez, ni la solidez defensiva de jornadas anteriores nos salvó del descalabro. Hubo decisiones desde el banquillo, que tanto en la alineación titular como en los cambios fueron incomprensibles para mi, pero prefiero dejar las críticas a un lado ya que es momento de apoyar al equipo, ya que estamos a las puertas de un choque vital como será el de Pontevedra, un equipo en trayectoria ascendente y que ahora mismo, asusta.
De todas formas hay que confiar en este equipo que ya demostró con su triunfo en Irun que soporta bien la presión y que es capaz de hacer bien las cosas. El Barakaldo tiene capacidad para hacer bien las cosas, pero el equipo tiene que hacer más en la creación y en ataque, porque fiar todo al buen trabajo defensivo es jugar con fuego.
¡Aupa Baraka!
Con un fútbol tan previsible y rudimentario y con un árbitro tan desquiciante, empecé a pensar que no era nuestra tarde. Todo parecía indicar que la primera parte acabaría sin movimiento en el marcador, pero llegó el penalti en la prolongación, en un centro desde la izquierda que da en la mano de Cerro y que el árbitro no duda en pitar. Iago lo transformó en el 0-1.
Quedaba por ver cuál sería la reacción de los nuestros tras el descanso, pero no tardamos mucho en saber la respuesta. A los cuatro minutos de la reanudación, un fallo en defensa provoca una contra celeste que finalizó con el 0-2. El Barakaldo le ponía ganas pero no era suficiente para inquietar al Celta B, no podíamos superar a la defensa viguesa. No teníamos claridad de ideas, los nervios atenazaban a nuestros jugadores. Bolo pudo recortar distancias, pero su disparo se fue fuera. El Celta seguía a lo suyo, no dejaba espacios y esperó paciente para poder incrementar la cuenta goleadora. Pudieron hacerlo en una buena combinación que Iago, solo ante José Carlos, mandó a las gradas. Esta jugada fue el preludio del segundo penalti, un derribo de José Carlos a Oriol que este mismo jugador convirtió en el 0-3. El Barakaldo sacó el orgullo y apeló a la heroica, pero aunque Eizagirre lo intentó de lejos, no hubo fortuna. En los minutos de la basura, el Celta lograba el 0-4.
A mi entender, el Barakaldo jugó ante el Celta el peor partido de toda la temporada, no tanto por el resultado, sino por la pobre imagen ofrecida. Esta vez, ni la solidez defensiva de jornadas anteriores nos salvó del descalabro. Hubo decisiones desde el banquillo, que tanto en la alineación titular como en los cambios fueron incomprensibles para mi, pero prefiero dejar las críticas a un lado ya que es momento de apoyar al equipo, ya que estamos a las puertas de un choque vital como será el de Pontevedra, un equipo en trayectoria ascendente y que ahora mismo, asusta.
De todas formas hay que confiar en este equipo que ya demostró con su triunfo en Irun que soporta bien la presión y que es capaz de hacer bien las cosas. El Barakaldo tiene capacidad para hacer bien las cosas, pero el equipo tiene que hacer más en la creación y en ataque, porque fiar todo al buen trabajo defensivo es jugar con fuego.
¡Aupa Baraka!








