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El único resultado posible
- Publicado 05 Mar 09

Lo decía Javier González Etxebarria, mister del Lemoa, al término del anterior partido disputado en casa contra el Barakaldo: “...hoy me he dado cuenta de que el contrario nos respeta...”. Pues bien, por si acaso alguien dudaba de esa percepción, este sábado lo hemos podido comprobar con otro de los equipos diseñados para pelear por la promoción de ascenso, la Cultural Leonesa.
Efectivamente, las especiales características de Arlonagusia unidas al estilo de juego del actual Lemoa (más de un año sin perder en este campo, no lo olvidemos) provocan que el equipo visitante salte al campo mucho más preocupado de neutralizar las armas ofensivas del equipo local que de emplear las suyas propias para llevarse los tres puntos en juego. Esto es, mucho más preocupado de defender que de atacar a pesar de que, en teoría, se sepa superior al Lemoa.
Lo hemos podido comprobar con los dos últimos visitantes a Arlonagusia, dos equipos llamados a luchar por los cuatro primeros puestos del grupo (Barakaldo y Leonesa), pero especialmente lo vimos el sábado con una Cultural que se presentó en Lemoa con la “única obsesión” de adaptarse al campo y al rival, dejando en un segundo plano sus propias cualidades técnico-tácticas cuando dispusieron del balón. Es decir, digamos que dedicaron el 90% de su esfuerzo tanto individual como colectivo en el trabajo sin balón.
Esto provoca dos situaciones contrapuestas para el Lemoa: por una parte, se siente tremendamente respetado (como decía Javi después del partido del Barakaldo) y ve facilitada así su labor defensiva ya que el contrario no “va a por él” pero, por otra parte, las dificultades para atacar la portería contraria han aumentado considerablemente. Tanto es así que, como hemos podido comprobar en los dos últimos partidos en Arlonagusia, las ocasiones del Lemoa se reducen casi exclusivamente a las jugadas a balón parado, a la estrategia, que, por otra parte y afortunadamente para el Lemoa, en un campo con esas dimensiones son muy numerosas.
Si a todo esto añadimos que el factor “sorpresa” a estas alturas de temporada ya ha desaparecido -el Lemoa está ahí como equipo revelación por méritos propios pero ya no sorprende a nadie (sólo había que ver el perfecto empeño de los leoneses en tapar la banda Gago/Amézaga o en las constantes ayudas en cuanto le llegaba el balón a Alain Arroyo)- no es descabellado afirmar que en estos momentos al Lemoa en casa se le hace más difícil ganar pero también perder.
En definitiva, dos semanas en las que se ha dado el resultado más probable: 0-0
Efectivamente, las especiales características de Arlonagusia unidas al estilo de juego del actual Lemoa (más de un año sin perder en este campo, no lo olvidemos) provocan que el equipo visitante salte al campo mucho más preocupado de neutralizar las armas ofensivas del equipo local que de emplear las suyas propias para llevarse los tres puntos en juego. Esto es, mucho más preocupado de defender que de atacar a pesar de que, en teoría, se sepa superior al Lemoa.
Lo hemos podido comprobar con los dos últimos visitantes a Arlonagusia, dos equipos llamados a luchar por los cuatro primeros puestos del grupo (Barakaldo y Leonesa), pero especialmente lo vimos el sábado con una Cultural que se presentó en Lemoa con la “única obsesión” de adaptarse al campo y al rival, dejando en un segundo plano sus propias cualidades técnico-tácticas cuando dispusieron del balón. Es decir, digamos que dedicaron el 90% de su esfuerzo tanto individual como colectivo en el trabajo sin balón.
Esto provoca dos situaciones contrapuestas para el Lemoa: por una parte, se siente tremendamente respetado (como decía Javi después del partido del Barakaldo) y ve facilitada así su labor defensiva ya que el contrario no “va a por él” pero, por otra parte, las dificultades para atacar la portería contraria han aumentado considerablemente. Tanto es así que, como hemos podido comprobar en los dos últimos partidos en Arlonagusia, las ocasiones del Lemoa se reducen casi exclusivamente a las jugadas a balón parado, a la estrategia, que, por otra parte y afortunadamente para el Lemoa, en un campo con esas dimensiones son muy numerosas.
Si a todo esto añadimos que el factor “sorpresa” a estas alturas de temporada ya ha desaparecido -el Lemoa está ahí como equipo revelación por méritos propios pero ya no sorprende a nadie (sólo había que ver el perfecto empeño de los leoneses en tapar la banda Gago/Amézaga o en las constantes ayudas en cuanto le llegaba el balón a Alain Arroyo)- no es descabellado afirmar que en estos momentos al Lemoa en casa se le hace más difícil ganar pero también perder.
En definitiva, dos semanas en las que se ha dado el resultado más probable: 0-0








