Tras la victoria conseguida en Vigo, teníamos la oportunidad de refrendarlo en casa ante un rival directo. Un equipo, que hasta la fecha, al menos en cuanto a resultados había ofrecido su mejor versión en casa; y visto lo visto ante el Barakaldo no parece que fuera de su estadio se coma a nadie. El Barakaldo, desde el inicio salió enchufado y comenzó pronto a llegar con peligro al área gallega. Bolo pudo adelantar a los 6 minutos al Barakaldo, en una combinación con Rebollo, pero su disparo flojo salió fuera. Parece que le abandona la fortuna a este gran jugador, pero su trabajo y compromiso con el equipo están fuera de toda duda.

El Pontevedra trataba de contragolpear, pero se veía maniatado por el conjunto gualdinegro. Nuestro dominio era insistente, y fruto de ello llego el gol. Bolo tocaba de cabeza dentro del área sobre Koldo Garcés, que se orienta el balón con el pecho y marca de tiro cruzado. El 1-0 hacia justicia a lo visto hasta ese momento. A partir del gol el partido se equilibro, y el Pontevedra comenzó a estirarse tratando de igualar la contienda. Por momentos el Barakaldo pareció desorganizarse y algunos desajustes en las líneas motivaron algunas fases de dominio gallego; pero el Pontevedra se mostró romo en ataque, y no dispuso de ocasiones claras de gol.

El comienzo de la segunda parte, se pareció mucho al de la primera, con un Barakaldo tratando de buscar la portería contraria. Arbilla dispararía desviado a los 10 minutos de la reanudación. Hacíamos todo el desgaste físico, mientras los visitantes esperaban su oportunidad pero con muchas precauciones. Alberto Iglesias decidió mover el banquillo, y metió a Lombraña por Bolo, y a Asier Izagirre por Ibai Rejas; y sin duda estos cambios resintieron al equipo. Pasaban los minutos y nos costaba llegar con peligro a la portería rival; Rebollo era quien más lo intentaba pero no podía con la defensa gallega; y acusaba el esfuerzo que venía realizando.

El Pontevedra llegaba tímidamente con alguna contra, pero Basauri apenas tuvo que intervenir. Teníamos el partido controlado, pero con el paso de los minutos el cansancio fue pasando factura a los nuestros y jugadores como Urrutia, Koldo o Rebollo entre otros estaban con la gasolina muy justa. Nuestro dominio se fue diluyendo y jugábamos a tirones, pero no pasábamos apuros porque defensivamente estábamos serios y sin cometer errores. En el minuto 78, llegaba el jarro de agua fría para nuestros intereses. En una jugada a balón parado el Pontevedra lograba la igualada. Excesivo premio para lo que había ofrecido el conjunto granate. El Barakaldo hasta el final quiso y no pudo, y solo un tiro de Solaun desde el borde del área que se fue alto, pudo poner en algún apuro al meta gallego.

Se nos escaparon dos puntos importantes, que nos habrían metido de lleno en los puestos de privilegio, pero a nivel clasificatorio la situación no es preocupante ya que salvo con el Real Unión las distancias todavía son cortas. En líneas generales el equipo estuvo bien, sobre todo en la primera mitad; solo nos falto más acierto en algunas jugadas para habernos ido al descanso con una mayor renta. El equipo trabaja bien, combina, presiona, pero me da la sensación que jugamos a ráfagas, nos falta algo más de continuidad en el juego y cierto equilibrio a la hora de manejar el resultado.

Creo que esta vez Alberto Iglesias no acertó con los cambios. A mi juicio se precipito en el cambio de Bolo, ya que perdimos una referencia clara en punta, y quedaban muchos minutos por delante con un resultado tan ajustado. Tampoco me gusto el cambio de Ibai Rejas; para mí uno de los destacados mientras estuvo sobre el campo. Desconozco si obedecieron a algún problema físico. Rebollo acabo fundido, además de tener una tarjeta; por lo que creo que debió ser sustituido en lugar de Bolo; pero bueno, el míster conoce mejor a la plantilla y busco lo mejor para el equipo, solo que esta vez se equivoco. A mí al final del partido me quedo un sabor amargo como el día de la Ponferradina. Pudimos y debimos haber dejado los tres puntos en Lasesarre, porque si lo mereció y lo busco ese fue el Barakaldo; pero estos rivales con tanto oficio acaban por no perdonarte.

Ahora en teoría nos viene un calendario más asequible, con equipos de mitad de la tabla hacia abajo, aunque ya sabemos que en esta categoría te puede ganar cualquiera dada la igualdad que hay. Yo personalmente creo ciegamente en las posibilidades de mi equipo, y estoy convencido de que vamos a ir a más, porque el equipo tiene capacidad, calidad, entrega y tiene margen de mejora.

AUPA BARAKA.