Anda! que no han ocurrido cosas en Lasesarre a lo largo de la temporada, cosas que a uno le pueden poner de “mala leche”, como cuando te empatan en el descuento, fallas el gol “de la victoria” en el descuento, fallas un penalti “de la victoria” a falta de dos minutos… pero he de reconocer que este domingo ha sido el primer día que han conseguido cabrearme. Lo otro lo acepto, y es que uno se resigna ante la evidencia, pero lo del domingo fue algo así como lo que te encuentras al abrir una tapa… de alcantarilla.
 
Huele a podrido.

Según mi cronómetro, que fue puesto en marcha con el pitido inicial y parado con el pitido final, la duración de la segunda parte fue de 54 minutos y 24 segundos, y como aprobé matemáticas en la escuela y conozco el reglamento de Fútbol, me atrevo a decir que el colegiado descontó 9 minutos y 24 segundos, segundo arriba, segundo abajo, que yo me confundo muchas veces, cosa que no parece ocurrir con los supuestos encargados de impartir justicia en el mundo del Fútbol.

Huele a podrido.

No fueron 9 minutos exactos, ni 7 minutos y medio, ni 8 minutos y 43 segundos… No. Fueron 9 minutos y 24 segundos. Imagino que el título de árbitro lo dan en Greenwich, sí hombre, el meridiano ése que se utiliza para ordenar el tema horario. O a lo mejor el colegiado llevaba GPS, o estaba conectado a algún laboratorio con reloj atómico o… pero el caso es que descontó 9 minutos y 24 segundos.

Huele a podrido.

¿Quién perdió tiempo durante todo el partido? ¿El Salamanca? Pues claro. La U.D.S. Cierto que el Baraka paró el partido a partir del gol, pero quien lo hacía desde el principio era el líder. Osea, que la pérdida de tiempo, lejos de ser castigada, benefició al propio equipo que había perdido tiempo, un equipo que por otra parte no creo que necesite de estos arbitrajes para ganar la liga y optar al ascenso.

Huele a podrido.

Pero claro, si el árbitro dice que son 9 minutos y 24 segundos de descuento, es que son 9 minutos y 24 segundos de descuento, aunque no sean. Y si el árbitro dice que ha sido penalti, se tira el penalti, aunque no haya sido penalti. Y si el árbitro dice que Altuna le ha dado al portero y no el portero a Altuna, es que Altuna le ha dado al portero, aunque haya sido al revés. Y si el árbitro dice que ha sido falta, se lanza la  falta, aunque no haya sido falta. Y si el árbitro dice que no ha sido mano, no ha sido mano, aunque haya sido mano…

Huele a podrido.

Con el reglamento en la mano no hay nada que objetar, el árbitro es “Dios” y el público… esa masa humana que se equivoca constantemente. Y si el Salamanca no hubiese marcado en la última jugada, ¿Hubiera sido la última jugada? ¿Cuánto se habría descontado?

Huele a podrido.

Sentí impotencia mientras abandonaba Lasesarre. No. De ésa no, de la otra, de la que se siente cuando ves que no puedes hacer nada ante una injusticia como la copa de un pino. De un pino muy grande. Ahora se me ha pasado un poco. Ahora pienso en Goiko. Me alegré el doble. Por el gol del Baraka y por el gol de Goiko. Se fue a la grada. Mandó callar a lo que le “animan” semana tras semana. Allá ellos. La acción no estuvo muy bien, pero lo entiendo. Yo le “perdono”, si es que hay algo que perdonar, pero que siga la racha, que nos hacen falta sus goles. Que se esfuerce en hacer oídos sordos de la misma manera que se esforzó en el cuarto de hora que estuvo en el campo… más los 9 minutos y 24 segundos que alargó el aragonés.
La cosa se ha enfriado, pero sigo oliendo a podrido, y no soy yo, que conste, es el mundo del Fútbol. En fin, solo es un juego… dicen… Mañana tengo que ir a trabajar, me imagino a mi jefe con un silbato en la boca y un cronómetro en la mano… Mañana trabajaré 9 minutos y 24 segundos de más…