Importante y merecida victoria la conseguida por el Barakaldo ante el filial donostiarra. Tras la eliminación en Copa, estaba por ver cuál sería la reacción del equipo y si tendría secuelas en el estado anímico de los nuestros; las dudas quedaron despejadas desde el pitido inicial.

Alberto Iglesias planteó un partido con un sistema muy ofensivo que dio resultado tanto en el marcador como en el juego desplegado. El Barakaldo salió dispuesto a llevar el peso del partido y con una salida fulgurante puso pronto en franquicia el marcador. A los 6 min., un balón al segundo palo, es tocado por Koldo Garcés de cabeza y Eneko Rubio, de esplendido derechazo, ponía por delante a los gualdinegros. Este tanto sirvió para calmar la ansiedad y dar serenidad al equipo.

Con un concepto futbolístico muy diferente al de los dos últimos partidos de liga, el Barakaldo manejó bien estos primeros 45 minutos. Apostando por rasear y administrar con criterio la posesión de balón, abriendo el juego por las bandas, y sin perder el rigor defensivo. La Real trató de reaccionar, con un fútbol de mucho toque y velocidad, pero carente de profundidad. Tuvieron algunos intentos de llegada por banda, pero siempre morían en las inmediaciones de nuestro área y nunca pudieron concretarlas en ocasiones de gol; ante el buen hacer defensivo del Barakaldo.

Nuestro equipo pudo aumentar la renta en lanzamiento de falta que Rebollo estrello en el travesaño, y en una preciosa jugada de nuestro ataque que acabo con un disparo de Arman que salvo el meta realista. Se llego al descanso con el gol de Eneko Rubio en el marcador y con buen sabor de boca en la afición gualdinegra por lo ofrecido por nuestro equipo.

En la segunda parte el Barakaldo a mi entender con buen criterio le cedió terreno a la Real, y ejerció la presión más atrás para dosificar esfuerzos y buscar la contra que pudiese matar el partido. La Real no le perdía la cara al partido y con la calidad que atesoran sus jóvenes jugadores trataba de nivelar el encuentro, pero el Barakaldo no le dio muchas opciones. Jugábamos con paciencia y equilibrio, trabajando mucho y bien sin renunciar en ningún momento a buscar la portería contraria. Bolo en 2 ocasiones pudo hacer el segundo gol, pero la suerte no estaba de su parte cara al gol, pero realizó, al igual que el resto del equipo, un gran trabajo. Tanto fue así que un balón peinado por el fue aprovechado por Rebollo para sentenciar el encuentro. Un gol de “listo” y de saber estar en el área. La Real a partir de aquí bajo los brazos y se rindió al poderío y la superioridad del Barakaldo.

Ante la Real vimos otro Barakaldo. Un Barakaldo más acorde con lo que se espera de él y que demostró que puede y sabe practicar buen fútbol. Tuvimos mucha más constancia en el juego, y utilizamos el pelotazo solo como recurso. El equipo dio siempre sensación de solidez y manejo el partido como más le convenía en cada momento. Generamos bastantes ocasiones claras de gol, con buenos apoyos y desdoblamientos por ambas bandas; en las que me impresionó el despliegue de facultades que exhibió Arbilla que nuestro público supo agradecer con una gran ovación al ser sustituido. Creo que este es el camino a seguir, y como dicen que no hay mal que por bien no venga, la eliminación copera nos servirá para centrarnos en la liga y encontrar ese once tipo que necesitamos. En otro orden de cosas, me encanta poder seguir diciendo que seguimos imbatidos e invictos en Lasesarre, lo cual aparte de ser un dato significativo, deja bien a las claras que el Barakaldo en casa es otro equipo. Tengo la confianza de que también vamos a mejorar nuestras prestaciones fuera de nuestro estadio. En la clasificación seguimos enganchados con los de arriba y aunque Guijuelo es una salida complicada; sobre todo por tener que jugar en césped artificial, creo que con la moral que nos va a dar esta victoria y con el buen juego realizado, no nos vendremos de vacío de allí.

AUPA BARAKA!