Aunque el tratamiento al Athletic no entre directamente en nuestro ámbito informativo, que no es otro que el deporte en general de Ezkerraldea, sí que afecta de forma muy directa la forma de actuar del Athletic al fútbol de nuestra zona.

Hace aproximadamente tres años, la directiva que presidía Fernando Lamíkiz y la del Barakaldo presidida por Roberto Gijón, acompañados del alcalde de Barakaldo, comenzaban unas negociaciones encaminadas a que el Barakaldo CF fuera club convenido del Athletic. Esas negociaciones fueron llevadas a buen puerto por la directiva actual del Barakaldo. Estas últimas negociaciones tuvieron mi modesta aportación en cuatro de las cinco reuniones que se realizaron.

Puedo decir que la gente que representaba al Athletic , Jose Miguel Lanzagorta y sobre todo Blas Ciarreta tenían una visión muy clara, clarísima de lo que debía ser el fútbol vizcaíno para el Athletic. Tenían muy claro que el Bilbao Athletic debía ser el vivero de jugadores recién pasados de juveniles para con 20 años dar el salto al Athletic o cederles a los vizcaínos de 2ª B para que se curtieran. Al mismo tiempo apostaban porque subiera un equipo vizcaino a 2ª A cuanto antes porque lo consideraban imprescindible para que jugadores que explotan a una edad más veterana no se tengan que ir a equipos de fuera y luego haya que pagar por ellos. Seguido del Barakaldo se firma convenio con el Sestao y se sientan las bases de un noviazgo a largo plazo. Además, los 2 clubes junto con Lemoa realizan una excelente campaña, quedándose los 3 a las puertas del Play Off de ascenso a 2ª A.

Pero hete aquí que hay elecciones a la presidencia del Athletic y gana una candidatura que seguro que ni se ha molestado en leer los acuerdos con estos clubes ni preguntar a gente de la casa los contenidos o los objetivos de dichos acuerdos.

Lo que ha costado para el Athletic años de reuniones y que significa una gran satisfacción para la gente que intervino se lo carga de un plumazo el que parece ser la piedra filosofal del proyecto deportivo del Sr.Macua, Kike Liñero.

Lo que hasta ayer era ceder jugadores, pasa a ser quitar jugadores para fortalecer al Bilbao Athletic. Le quita a Koikili y Líbano al Sestao, a Moya, Vélez y Iago al Barakaldo; a Oinatz Bilbao y a Aitor Ramos al Lemoa. No los cogen para el Athletic, no, los cogen para el Bilbao Athletic, porque a Liñero dice que “no me gusta ser subcampeón”.

Pero no para ahí la cosa, es que se va a llevar lo mejor de 3ª para el Basconia, quitándole mercado a estos equipos.

En resumidas cuentas, que lo que era un convenio de colaboración, Kike Liñero lo interpreta como una contraprestación a cambio de 24.000 Euros al año, porque en lo deportivo pasa de ser un colaborador a convertirse en el más encarnizado rival de cara al Play Off de ascenso.

Lo triste de todo esto es que a lo mejor el año que viene Liñero no está, pero los contratos están rescindidos, porque desde luego el Athletic ha empezado a incumplirlos por la parte más importante, que es la filosofía y el fin que se persigue, porque si fuera sólo por lo crematístico, se podía mirar en otros sitios.

Los acuerdos a largo plazo no pueden estar al capricho de algunos. Antes de empezar a funcionar una nueva junta, se deben leer los compromisos de la anterior e intentar cumplirlos. No se puede llegar y cargarte de un plumazo los compromisos adquiridos con los equipos vizcainos.

Señores del Athletic, sé que algún contrato está todavía sin guardar en el archivador, y a lo mejor no hace ni falta.

Mal empezamos.